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martes, 21 de julio de 2009

Crónicas de un cerebro enfermo VI.



16 de febrero de 2008

Ayer, viernes 15 de febrero, hice la pre-admisión en el hospital a las 9:00 AM. Mi calendario (enviado diariamente por correo electrónico a mi cuenta de MD Anderson) decía que tendría otra cita a las 2:00 PM; la cosa más extraña: "FIDUCIAL". ¿Qué será eso de "Fiducial"?, me pregunté. Como no tenía ganas de volver al salón de computadoras a averiguar con qué se come eso, le creí a mi amiga Rose Marie, quien afirmó con gran seguridad: "suena a asuntos financieros y fideicomiso. Debe ser como en Puerto Rico, que cobran el MRI antes de hacerlo". ¡Qué suerte no tener que ir a Google para eso!

Al llegar al piso siete a mi segunda cita, aparece una enfermera con un paquete de plástico y nos dice que siente mucho que como el lunes es "Presidents Day" no apareció nadie que me pudiera preparar para el MRI el mismo lunes (que sería a las 6:30 AM), de modo que tendría que hacerlo ella en ese momento. A renglón seguido, me explica que me iba a poner tres circulitos (de 3 cm) en la frente, uno detrás de cada oreja y que iba a afeitar otro circulito en el mismo medio de la cabeza para colocarme otro aparato en ese lugar. ¡Dios bendiga a los presidentes! No podía parar de reír, mientras la enfermera explicaba
que esos circulitos crearían un campo magnético que permitiría retratar una imagen tridimensional de mi cerebro. Le dije a la enfermera que estaba muy equivocada, que yo venía a pagar y estaba dispuesta a pagar lo que fuera por tal de no tener que andar en esa facha durante el fin de semana.

Ahora sí que estaba segura de que esta gente estaba siguiéndome el rastro. Nosotras que pensábamos ir a un café francés esa tarde... Sin embargo, el café de verdad, los quiche y la sopa de cebollas me
hicieron olvidar que andaba disfrazada. La comida francesa obró el milagro de hacerme olvidar del todo mi extraña apariencia, de modo que salí del café dispuesta a hacer "window shopping". Todo iba de lo más
bien, hasta que se me ocurre entrar a BANANA REPUBLIC. Se activaron todas las alarmas mientras me preguntaba "espaciada" por qué habría pasado esto. La respuesta se hallaba en todos los rostros de la gente,
que me miraban como si acabara de llegar de Marte. "Oh my God, she went bananas!"

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