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martes, 21 de julio de 2009

Crónicas de un cerebro enfermo III.

Cartas del 11 de enero en adelante, enviadas a todos mis amigos en y fuera de Puerto Rico



11 de enero de 2008

Ayer me sacaron los clips de la cabeza y ahora ando con ella desengrapada por ahí. Si se me cae, mejor que no la recojan. Me quitaron bastantes restricciones, excepto que no puedo nadar ni guiar sola. Si guío, debe ser con alguien con licencia, por si acaso me repitiera una convulsión. Debo evitar los catarros, controlar las fiebres de inmediato y no realizar ninguna actividad que me produzca estrés. Necesito hacer un poco de ejercicio para recuperar las energías, pero me voy a tomar dos semanas más sin ir al gimnasio para recuperarme bien de la operación.

Ya llegó la patología del tumor. Tengo un "diffuse astrocytoma, Who grade II", un astro en el área del cerebro que procesa el lenguaje. Se trata de un tumor canceroso pero no tan maligno todavía. Hay que inhibir su crecimiento para que no me vayan a aparecer varias constelaciones más. Según lo que he leído en artículos de la red, en el peor de los casos tengo garantizados unos cinco años, pero ahora que me creo estrella, pienso dar candela por 25 años más.

El lunes tengo cita con una oncóloga-radióloga que me va a hacer un examen general para determinar qué tipo de tratamiento deben darme (radioterapia combinada o no con quimioterapia). También deben determinar si este tumor es primario o secundario porque a veces son secuelas de otros tumores. Ya me advirtieron que el MRI iba a tratar de escrutarlo todo, hasta la próstata que no tengo.

Bueno gente, les deseo feliz año a todos.

Carmen R3

26 de enero de 2008

Ayer el equipo del centro de cáncer del Hospital Auxilio Mutuo, cuya oficina tiene un gran busto del Rey Juan Carlos I y un escudo que entrecruza las banderas de España y Puerto Rico que recuerda a la Generación del 30, me informó que después de examinar mi MRI post-cirugía, decidieron que antes de comenzar radioterapia o quimioterapia, debía recibir una segunda opinión en MD Anderson (hospital de Houston, Texas) porque ellos tienen métodos quirúrgicos no convencionales que no hay en PR y que podrían ayudar a extirpar una mayor cantidad del tumor. Van a hacer un segundo "Tratado de París" con mi cerebro. El lunes estaré comunicándome con el hospital MD Anderson. Si ellos creen que debo operarme allá, estaré dejando otro pedazo de cerebro canceroso en “Bush land”. Ellos saben muy bien cómo disponer de restos de tejido cerebral inservible: lo envían a Washington, DC.

El viernes mismo fui al plan médico a pedir una autorización. Me causa más terror la burocracia que el cáncer o cirugía alguna. No entiendo por qué en la era de las computadoras, los faxes, etc., este dichoso plan sigue un procedimiento arcaico en el cual uno tiene que hacer cada vez filas por cuatro horas para solicitar una autorización, para recoger la misma autorización, para recoger la denegación de la autorización e iniciar un proceso de un reembolso ridículamente bajo, y luego, para entregar el recibo con la cifra exacta que uno ha pagado para que le puedan hacer el reembolso. Me parece que es una medida muy eficaz porque aquellos pacientes con deficiencias cardiacas o alta presión se mueran antes de iniciar cualquier tratamiento costoso.

Ni Michael Moore podría imaginar esto. Ganas no me faltaron de irme de balsera a Cuba. Afortunadamente, mi corazón es de una niña de 20 años y la presión arterial de una de 16, por lo cual tengo la habilidad de bloquear el mundo externo (al gordo y la flaca, la comay, Laura de América, y todos los esperpentos que pululan en la pantalla televisiva de la oficina de Cruz Azul), para colocar mi mente en otro lugar más ameno: la mezquita de Córdoba, las juderías de Toledo, el Yunque, Machu Pichu o la Alhambra, por ejemplo. Sin embargo, como es de esperar, me agarré un catarro en medio de tanto enfermo y cuando volví a la misma oficina, le habré pasado el mismo catarro a los otros pacientes. Esto también ha sido fríamente calculado porque, en efecto, Cruz Azul ha sido siempre un excelente plan médico de catarros. Ya voy entendiendo por qué algunos pacientes llegan a la oficina del plan en disfraz de astronauta: con mascarillas, tanques de oxígeno, guantes y flotando por el aire no por la falta de gravedad, sino por el viaje que se dan con drogas para poder resistir tal “procedimiento". Ellos son los únicos que tienen cierto aspecto del Siglo XXI.

Hasta ahora, estoy a la espera de que el equipo médico de la Cruz Azul autorice mi cita en Texas. Este equipo médico, demás está decir, no tiene entre ellos a ningún neurocirujano. Los neurocirujanos están en una clínica de Manatí que no trabaja con ningún tipo de seguro médico (I wonder why!) y en Centro Médico, donde ya sacaron la parte del tumor que podía extirparse con los métodos convencionales disponibles en Puerto Rico. Espero que al plan no se le ocurra ir en contra de la opinión de verdaderos expertos.

Sin embargo, no puedo subestimar la capacidad de los "expertos" de Cruz Azul de proteger intereses económicos por encima de los del paciente. Este mismo equipo de "expertos" consideraba perfectamente normal que me hicieran radioterapia con el MRI que me habían hecho antes de la operación y que, por lo tanto, dirigieran la radiación a cualquier lado de mi cerebro (con cáncer o no), defendiendo celosamente el bolsillo del plan médico. Afortunadamente, utilizando mi capacidad de regateo (no se sabe si medio judía o medio árabe), convencí al Hospital Auxilio Mutuo de que me dieran el servicio a mitad de precio. En este caso, sin embargo, como desconozco totalmente la cultura de Cowboy tejana (y tampoco me interesa salir de tal ignorancia supina), tengo que realizar cualquier negociación antes de salir hacia Texas, hacer todas las filas que sean necesarias, vestirme de astronauta y aprender a flotar por el aire a pesar de la gravedad, aunque habrá quien opine que lo de andar por el espacio no me tomará mucho esfuerzo.

Deséenme mucha paciencia!!!

Un abrazo a todos,

CR3


P.D. Cuando quiero escapar del ruido de las salas de esperas,vuelvo a caminar imaginariamente por las juderías de Toledo.

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